Astrología

Un lenguaje simbólico que invita a conocer y aceptar el abanico de posibilidades, tendencias, talentos, sentimientos, debilidades, ansiedades y desafíos para vivir todo el potencial de nuestra existencia.

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La astrología, tal y como la conocemos, nació en Babilonia hace más de 5.000 años. Se trataba de una mezcla de religión, ciencia y creencias. La parte científica estudiaba la posición y el movimiento de los astros, y detectaba y determinaba la concurrencia de ciertos eventos.

Existe una relación metafísica entre toda la creación. Por lo tanto, ningún acontecimiento debe considerarse como un suceso aislado. El principio “lo que está arriba es como lo que está abajo” significa que la cualidad del tiempo en el momento del nacimiento de un ser deja su huella para la duración de la vida de este ser.
El hombre ha observado el cielo desde los principios de la historia. Ha reconocido ciclos que le permitieron determinar el mejor tiempo para la siembra y la cosecha, y también ha podido determinar las fechas propicias para empresas y acontecimientos importantes como bodas, construcciones e, incluso, batallas. Con el desarrollo continuo de la sociedad humana la Astrología se ha vuelto más y más individual.

El destino de cada ser humano se encuentra afectado en gran medida por el influjo de la posición de los astros en el momento y lugar del nacimiento de una persona, a partir de los cuales se obtiene su carta natal (la posición relativa del Sol respecto de las constelaciones del zodíaco determina su signo astrológico). Estas posiciones ejercen influencia o tienen correlación con los rasgos de la personalidad de la gente, los sucesos importantes de sus vidas, e incluso sus características físicas.
Los signos del zodiaco están determinados por su posición respecto del Punto Vernal o grado 0 de Aries (Ascendente: el signo que asciende por el horizonte en la fecha y hora de nuestro nacimiento).
Existe una compleja estructura de la que forman parte las posiciones de todos los planetas, junto con el Sol y la Luna, según la visión aparente que tenemos de ellos desde la Tierra. Cada uno de los planetas corresponde a un arquetipo que se relaciona con el signo en el que está emplazado, fusionándose las características de ambos (Luna en Piscis).
Además, se tienen en cuenta los ángulos que forman los planetas con la Tierra en un momento dado, unos respecto de otros, y que reciben el nombre de «aspectos».
Por último, la carta astral tiene su estructura en las «casas», que corresponden a la división de la superficie de nuestro planeta en doce secciones, las doce casas.

“Lo que nos ocurre “afuera” es información significativa con poder transformador para nuestro “adentro”.

- La Carta Natal muestra el material con el que disponemos: las potencialidades, las aptitudes, las debilidades, las dificultades, el carácter, y diferentes formas de combinar todas esas energías para desplegar nuestra esencia en su totalidad. Tiene información de la personalidad, la salud, los estudios, la profesión, la salud, la economía, los padres, los hermanos, la pareja, los viajes…
- Una Revolución Solar se utiliza para analizar un año específico de nuestra vida, a partir de la fecha de cumpleaños y se compara con la Carta Natal. Muestra qué energías de ese año están facilitadas, para aprovecharlas.
- La Sinastría permite analizar la relación entre dos o más cartas (de familiares, amigos, pareja, socios).
- Los Tránsitos muestran una proyección de experiencias futuras (kármicas, trascendentales, espirituales, de aprendizaje, cambios de carácter, cambios de rumbo, crisis, con el objetivo de “cooperar con la inevitable oportunidad de cambio, crecimiento y evolución”.
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